El colapso de la burbuja de los mares del sur en 1720 personificó la codicia y la posterior desesperación de una nación entera.
La historia de la economía global está plagada de monumentos a la insensatez humana, pero pocos son tan majestuosos y reveladores como la burbuja de los mares del sur de 1720. Este episodio, que paralizó a la naciente potencia imperial británica, no fue un simple tropiezo financiero; constituyó un experimento social involuntario que
